Whisper words of wisdom

EL PASEO CIENTÍFICO

Abr 7, 2021whisper words of wisdom

Si existiese un instituto de la curiosidad y originalidad, Oscar sería su director. Desde que le escuche por vez primera dando una charla cuando aplicaba al CNIO, no ha dejado de sorprenderme con sus propuestas científicas y visión del complejo mundo de la biomedicina. Tengo la enorme suerte de tenerle cerca no solo como científico, también como amigo con el que compartir grandes momentos. Grande con la familia, los amigos y los colegas científicos, Oscar es una gran influencia para todos los que le rodeamos. Un lujo poder contar aquí con el delantero que jugaba con las manos en los bolsillos.

Ignacio Perez de Castro

EL PASEO CIENTÍFICO

Oscar Fernández-Capetillo

 

Llevo tiempo pensando como escribir algo que esté a la altura de mi cariño hacia Iñaki. La vida es un colador, por el que vas filtrando experiencias y personas. La mayoría se van sin pena ni gloria, y no las vuelves a recordar jamás. Pero por fortuna cada cierto tiempo, hay una persona que se atasca, por la razón que sea, y se queda para siempre entre los que consideras tuyos. En el caso de Iñaki, la razón es evidente, es una buenísima persona. Imagino que cualquiera que acuda a este blog esto ya lo tenía claro, pero por si teníais dudas yo os las quito.

La segunda duda que tenía es sobre qué escribir. No me considero un referente de prácticamente nada, y desde luego mi visión de la ciencia creo que es bastante ortogonal con percepción mayoritaria de nuestra profesión. Así que me simplemente voy a compartir unas pocas líneas sobre mi valoración de la ciencia actual.

Mi «short summary» es que la implementación actual de lo que es ganarte la vida como científico está muy alejada de lo que era mi ilusión inicial. Yo no me alisté para esto. Creo que cuándo dentro de 100 o 200 años miren atrás y nos juzguen como colectivo van a ser muy críticos con la versión milenial de la carrera científica. Y ahora paso a tratar de desgranaros cuales son las deficiencias fundamentales que yo le veo a la ciencia de las últimas décadas:

#1 Publicología: El principal problema es que se ha pervertido cuál es el objetivo fundamental de la ciencia. La ciencia es curiosidad estructurada, y debería estar orientada a tratar de responder preguntas interesantes. Hoy en día esto no es cierto y la ciencia moderna ha sido fagocitada por lo que yo llamo «publicología». Muchos científicos dedican su jornada laboral se dedica casi por completo en pensar en «qué experimentos tendría que hacer para tener un paper», más que «qué pregunta interesante debería tratar de responder con mi trabajo». Esto evidentemente está retroalimentado por un sistema de evaluación que se basa casi estrictamente en valorar a los investigadores en base a sus publicaciones. Hay razones para hacerlo así, ¡¡¡y la principal es que somos muchos!!! lo que hace muy difícil cribar el talento. Sin embargo, es posible. Un ejemplo es mi propia forma de reclutar científicos para mi grupo. Que tengan papers es fantástico (para ellos), pero suelo fijarme más en otros matices como sus aficiones, lo estructurados que son emails que intercambiamos o si encuentro alguna evidencia de creatividad al hablar con ellos. Ser inteligente es un plus en ciencia, pero considero que hay factores que son todavía más críticos como la creatividad, la capacidad de abstracción y -sobre todo- el arrojo. Este negocio es para los que se atreven. 

#2 Especialización: Asociado al problema de la publicología está el de la «especialización». Otro mantra con el que yo no comulgo. Resulta que para que tus papers sean más fácilmente aceptados, siempre es más sencillo si te especializas en un campo (¡incluso en una sola proteína toda tu vida!) porque los revisores son «colegas del campo» lo que te debería ayudar a sacar los peipers. Además, hay una visión monacal de lo que es ser científico que prácticamente te considera un científico impuro si decides cambiar de tema de trabajo. Nota: Los científicos que se auto-consideran apóstoles de la moral, que por otra parte abundan estos días, son los que me generan más anticuerpos. Sin embargo, hay TANTAS razones para que cambiar de tema ¡que debería ser casi obligatorio! Te mantiene despierto, te obliga a leer sobre cosas que no entiendes y que te parecen fascinantes, llegas a un campo con ideas vírgenes lo que te permite ver los problemas desde un ángulo nuevo que quizás no se haya explorado… Esta claro que esta forma de ser me ha generado antipatías y no me ha ayudado a tener grants o peipers, pero estoy absolutamente convencido que me ha hecho disfrutar de una vida científica más plena.

#3 Competitividad: Muchas veces se habla de que para triunfar hay que ser competitivo, y no solo en ciencia. Eso implica sentir que ganas a otros, que por lo tanto pierden. Esta forma de ver la ciencia explica que en nuestro sector abunden egos y narcisos, que creen que publicar muchos papers los pone al nivel de Newton. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera con un poco de visión panorámica se da cuenta rápidamente que muy poco de lo que hacemos tendrá un impacto trascendental. Una vez leí un texto de una investigadora que trabajó con Madame Curie que leía: «Our best discoveries might at best become footnotes». Me marcó. Por su crudeza y por lo cierto que es. Esta frase debería ser de obligatoria lectura para cualquiera que empiece en este negocio. Ser consciente de ello es una cura de humildad inmediata y una lección de vida. Hay que ser ambicioso sí, y apuntar a lo más alto. Pero el objetivo no es ganar a nadie. El objetivo es hacerse las preguntas que merezca la pena responder. Luego si además tenemos suerte y adivinamos algo, miel sobre hojuelas. Creo nací sin el gen este de la competitividad. Como aprendí de otro buen amigo, no científico: «a la hora de comer, la mesa, cuánto más grande, mejor».

#4 «This is the way»: Parafraseando a el Mandaloriano, creo que la ciencia actual peca de transmitir a sus estudiantes una visión lineal de nuestras vidas, que se asocia a una flecha apuntando hacia arriba. Les transmitimos que tienen que ser los mejores estudiantes de su promoción, porque solo así podrán ir al mejor laboratorio del mundo, para así después ser el mejor postdoc del planeta, y posteriormente el mejor científico de su generación etc…. Veo estudiantes de primer año preguntándome por dónde deberían hacer su postdoc, pensando en cómo esto les va a ayudar a volver a España dentro de 10 años. Cielo santo… Esta visión lineal de la vida es un error, y nos convierte en carne de psicólogo, porque antes o después no vas a estar a la altura de las expectativas. Una persona muy sabia dijo una vez, «predecir es muy difícil, sobre todo el futuro». Así que siempre he pensado que hacerse conjeturas sobre el futuro de uno más allá de un par de años vista es una tontería. 

A los estudiantes tenemos que transmitirles lo fantástico que es este trabajo y las oportunidades que les ofrece. Van a estar rodeados de gente con ideas y con ganas de ayudarles, van a tener aparatos que les permitirán hacer el trabajo que antes demandaba años en tan solo unas pocas horas, y van a vivir en una época en la que tenemos un conocimiento panorámico de los genes que están alterados en enfermedades humanas. Que lo aprovechen y disfruten. ¡Yo me siento como gorrino en charca! La vida no da segundas oportunidades. Menos prisas y más reflexión.

Y esto me lleva a mi reflexión final, que da título a este pequeño texto. Hay dos o tres latiguillos del lenguaje asociados a la ciencia que siempre me han chirriado mucho. El primero es cuándo se habla de «fuga de cerebros», al hablar de los científicos que emigran al extranjero. Esto me suena prepotente e incorrecto a partes iguales. Si algo me ha enseñado la vida es que tengo las mismas probabilidades de encontrar a un genio en un laboratorio que en el rincón más inesperado: una panadería, un monitor de esquí, un periodista. Tenemos una visión de la inteligencia muy estrecha, y que asociamos principalmente a la capacidad de cálculo y la memoria de una persona. Pero esto no es cierto. La inteligencia es multivectorial, y está compuesta por muchos vectores independientes: la memoria, la capacidad espacial, la capacidad de abstracción, de comunicación… Y sí, estos vectores son independientes. Hay gente con una capacidad de cálculo increíble y con la creatividad de una manzana. Así que un poco más de humildad como colectivo no nos vendría mal. Los científicos somos importantes para la sociedad sí, pero ni más ni menos que el resto de la gente que se levanta cada día a trabajar para sacar sus cosas y a los suyos adelante.

El segundo latiguillo, y con este acabo, es el de la «carrera científica». Varias veces me han preguntado la razón de porqué mi avatar en Twitter es un niño paseando por la noche con la luna detrás. Bueno, pues la razón es que porqué así me veo yo.  Creo que ha quedado bastante claro que mi visión de lo que es ser un científico dista mucho de entender esta profesión como una carrera. Yo entiendo la ciencia, y mi vida en general, como un paseo. Hay que ir despacio, mirando a los lados, y disfrutando de todas las posibilidades que se nos han ofrecido por el mero hecho de estar vivos. La vida, y la ciencia, son un regalo. Disfrutad del paseo.

If there were an institute of curiosity and originality, Oscar would be the director. Since the first time I heard him giving a talk, when he applied to the CNIO, he has never ceased to amaze me with his scientific proposals and vision of the complex world of biomedicine. I am extremely lucky to have him close not only as a scientist, but also as a friend with whom to share great moments. A superb person with family, friends, and fellow scientists, Oscar is a huge influence on everyone around him. A luxury to be able to have here the striker who played football with his hands in his pockets.

Ignacio Perez de Castro

THE SCIENTIFIC WALK

Oscar Fernández-Capetillo

I have been thinking for a long time how to write something to keep up with my affection for Iñaki. Life is a sieve, through which you filter experiences and people. Most leave without pain or glory, and you never remember them again. But, fortunately, every now and then, there is a person who gets stuck, for whatever reason, and stays forever among those you consider yours. In the case of Iñaki, the reason is obvious, he is a very good person. I can imagine that anyone who comes to this blog was already clear about this, but in case you had doubts, I will take them away.

The second question I had is what to write about. I do not consider myself a reference for practically anything, and, of course, my vision of science, I think, is quite orthogonal with the majority perception of our profession. So, I’m just going to share a few lines about my assessment on current science.

My «short summary» is that the current implementation of what it is to make a living as a scientist is very far away from what was my initial expectancy. I didn’t sign up for this. I think that when in 100 or 200 years they look back and judge us as a collective, they will be very critical of the millennial version of the scientific career. And now, I will try to explain what are the fundamental deficiencies that I see in science in recent decades:

# 1 “Publicology”: The main problem is that the fundamental objective of science has been perverted. Science is structured curiosity, and it should be geared towards trying to answer interesting questions. Nowadays, this is not true and modern science has been engulfed by what I call «publicology». Many scientists spend their working hours, almost entirely, thinking about «what experiments would I have to do to have a paper», rather than «what interesting question should I try to answer with my work». This is obviously feedback by an evaluation system that is based almost strictly on evaluating researchers based on their publications. There are reasons to do so, and the main one is that there are many of us!!! and this hinders to screen talent. However, it is possible. An example is my own way of recruiting scientists for my group. Having publications is fantastic (for them), but I usually pay more attention to other nuances such as their hobbies, how structured the emails we exchange are or if I find any evidence of creativity when talking to them. Being intelligent is a plus in science, but I consider that there are more critical factors such as creativity, the ability for abstraction and – above all – courage. This business is for those who dare.

# 2 Specialization: Associated with the problem of “publicology” is that of «specialization». Another mantra with which I do not commune. It turns out that for your papers to be accepted, it is always easier if you specialize in a field (even in a single protein for your whole life!) because the reviewers are «colleagues from the field», which should help you to get your papers published. In addition, there is a monastic view of what it is to be a scientist that practically considers you an impure scientist if you decide to change your work topic. Note: The scientists who consider themselves apostles of morality, which on the other hand abound these days, are the ones for whom I generate more antibodies. However, there are SO MANY reasons to change your research topic that it should be almost mandatory! It keeps you awake, it forces you to read about things that you don’t understand but you find fascinating, you start in a field with virgin ideas which allows you to address the problems from a new angle that it might have not been explored … It is clear to me that this way of being has generated animosities towards me and it has not helped me to get grants or papers, but I am absolutely convinced that it has made me enjoy a full scientific life.

# 3 Competitiveness: Many times, it is said that to succeed you have to be competitive, and not only in science. That implies feeling that you win over others, who therefore lose. This way of looking at science explains that in our sector egos and narcissus abound, which believe that publishing many papers puts them at Newton’s level. Nothing could be further than the truth. Anyone with a little panoramic view quickly realizes that very little of what we do will have a major impact. I once read a text by a female researcher who worked with Madame Curie that said: «Our best discoveries might at best become footnotes.» This had an impact on me. Because of its harshness and because it is particularly true. This phrase should be a must-read for anyone starting out in this business. Being aware of it is an immediate humbling cure and a life lesson. You have to be ambitious, yes, and aim for the highest, but the goal is not to beat anyone. The goal is to ask yourself the questions that are worth answering. Then if we are also lucky and guess something, icing on the cake. I think I was born without the gene of competitiveness. As I learned from another good, non-scientific friend: «at lunchtime, the table, the bigger the better.»

# 4 «This is the way»: Paraphrasing the Mandalorian, I believe that current science fails in transmitting to its students a linear vision of our lives, which is associated with an arrow pointing upwards. We tell them that they need to be the best students of their class, because that will be the only way they can go to the best laboratory in the world, and then later be the best postdoc on the planet, and later the best scientist of their generation, and so on. I see first year PhD students wondering where they should do their postdoc, thinking about how this is going to help them return to Spain in 10 years. Good heavens … This linear vision of life is a mistake, and it turns us into future psychologist patients, because sooner or later you will not live up to your own expectations. A wise man once said, «Predicting is very difficult, especially the future.» So, I’ve always thought that guessing about one’s future beyond a couple of years is silly.

We have to transmit to students how great this job is and the opportunities it offers. They will be surrounded by people with ideas and willing to help them, they will have devices that will allow them to do the work that used to take years in just a few hours, and they will live in a time in which we have a wide knowledge of genes that are altered in human diseases. They should take advantage of it and enjoy! I feel like a pig in a pond! Life does not give second chances. Less rush and more reflection.

And this brings me to my final reflection, which gives this little text its title. There are two or three colloquial expressions associated with science that are rather creaky to me. The first one is when we talk about «brain drain», when talking about scientists who emigrate abroad. This, to me, is arrogant and wrong. Life has taught me that I have the same chances of finding a genius in a laboratory than in the most unexpected corner: a bakery, a ski instructor, a journalist. We have a very narrow view of intelligence, which we associate mainly with a person’s memory and ability to calculate. But this is not true. Intelligence is multivectorial, and is composed of many independent vectors: memory, spatial capacity, the capacity for abstraction, communication … And yes, these vectors are independent. There are people with an incredible calculation ability and with the creativity of an apple. So, a little more humility as a collective would not hurt. We scientists are important to society, yes, but neither more nor less than the rest of the people who get up every day to work to get their things and theirs forward.

The second catchphrase, and with this I finish, is the «scientific career». Many times, I have been asked the reason why my avatar on Twitter is a child walking at night with the moon behind. Well, the reason is because that’s how I see myself. I think it has become quite clear that my vision of what it is to be a scientist is far from understanding this profession as a career (or race). I understand science, and my life in general, as a walk. You have to go slowly, looking around, and enjoying all the possibilities that have been offered to us by the mere fact of being alive. Life, and science, are a gift. Enjoy the ride.

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