Whisper words of wisdom

Investigar, una actividad (casi) perfecta

Jun 24, 2020whisper words of wisdom

Inicio con este texto el rincón “Whisper Words of Wisdom”. Las mías no son sabias palabras, más bien ideas que hace tiempo me rondan y que ahora susurro. En esta sección invitaré a personas excelentes que han marcado mi vida a que hagan de su capa un sayo y dejen lo que quieran aportar para el disfrute de futuros visitantes de esta página web. Ellos serán los que aporten sabiduría. He de confesar que es un capricho que me he permitido tener y una forma de mantener el contacto con un grupo de gente maravillosa.

Muchos de los que participan en esta sección forman parte del mundo de la investigación. Son muchos años los que llevo inmerso en este singular grupo de gente que nos dedicamos a buscar la verdad de las cosas. Espíritus curiosos que pasamos el día pensando cómo funciona todo, qué hay detrás de una enfermedad, cómo podemos curarla. No puedo pensar en nada mejor que hacer con mi vida, la verdad. Y es que eso no es un oficio, más bien una forma de ser. La investigación no tiene horarios, no se termina cuando vuelves a casa o estás de vacaciones. Está siempre. Forma parte de uno mismo. Al menos es mi caso y creo que el de la mayoría de los que conozco en este negocio.

Una gran ventaja que tiene dedicarse a esto de la ciencia es que te da la oportunidad de conocer a gente muy lista. Es un lujo poder compartir tiempo con ese tipo de personas que no paran de sorprenderte con su forma de encarar lo desconocido. He tenido la suerte de estar cerca de un buen puñado de estos especímenes raros. Despiertan en mi una gran envidia, sana, cuando son capaces de ver sin esfuerzo en las sombras de lo desconocido.

Uno también tiene sus momentos de gloria, pequeños, pero magníficos instantes en los que despeja la variable y encuentra la solución a ese problema que llevaba tiempo acechando. Momento mágico que desaparece rápidamente ante la llegada de la nueva cuestión.

Se podría pensar que no hay nada mejor en el mundo que dedicarse a la investigación. Podría ser, aunque, como no, hay margen de mejora. En las siguientes líneas comentaré sobre uno de esos puntos en los que veo mayor necesidad de cambio. Como muchas otras actividades humanas, la investigación que me ha tocado vivir se encuentra acosada por la rutina y burocratización de continuos procesos de evaluación. Los criterios de evaluación nos persiguen para casi todo. Los hemos de tener en cuenta para conseguir nuestros puestos de trabajo y que nuestras actividades sean financiadas. Estos criterios poco a poco ahogan la creatividad necesaria para abordar los enigmas a los que nos enfrentamos. Algo similar ocurre a la hora de divulgar. Con el tiempo nos encontramos escribiendo lo que otros quieren leer, diseñando un futuro proyecto que nunca habríamos deseado y, lo que es peor, comunicando nuestros resultados siguiendo las directrices de dos o tres personas que permanecen en el anonimato. Es increíble que cuando lo que pretendemos sea descubrir la verdad a la sociedad, durante meses o años estemos escondiendo nuestros resultados para que no nos copien o compartiéndolos con unos pocos para que nos autoricen a publicitarlos. ¡Qué sistema tan dañino! Para el progreso de la ciencia y el saber, nada mejor que la máxima transparencia y difusión. Algunos de mis colegas defienden que este sistema supone un control de calidad necesario para nuestro trabajo. Discrepo. No creo que una revisión de dos o tres investigadores anónimos conduzca siempre a un mejor trabajo. Esa fase de filtrado por parte de editores de revistas y de revisión por anónimos, nos fuerza sin quererlo a escribir lo que sabemos que sus ojos van a querer leer. Encuentro mucho más enriquecedor lanzar nuestras ideas y resultados vírgenes al ruedo del mundo de la ciencia para que sea valorado por todo el que quiera. Con el tiempo, como ocurre con los trabajos revisados por pares, los trabajos serán validados o refutados por nuestros colegas. Madurarán y mejorarán, seguro, al mezclarse con las ideas de otros. En el mundo tecnológico en el que vivimos podemos hacerlo. Estamos preparados para hacer una transmisión de conocimiento incluso en tiempo real.

Tengo esperanza de que el sistema de comunicación y evaluación de la investigación cambie a mejor y deje de ser la mera aplicación de algoritmos basados en índices de publicación o depender de la decisión de jueces anónimos. Los que me conocen saben que sueño con que algún día comunicaré mis resultados en esta página web. Soñar e investigar, dos actividades casi perfectas.

Ignacio Pérez de Castro

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